Como mucho entre, pasó seguramente buenas vacaciones a los deportes de invierno, y pudo gozar de las alegrías de la degustación de un buen tartiflette, entre amigos, la noche, alrededor de una buena mesa en los restaurantes de montañas, al encanto de las calurosas decoraciones saboyanas. Lo que le proponemos aquí, no es volver a calzar sus tableros, pero prepararle un buena tartiflette, historia de revivir un poco en ustedes, estos algunos buenos momentos pasados a la montaña.
|